viernes, 9 de julio de 2010

LA FÓRMULA: EL COMPROMISO ASUMIDO POR AUTORIDADES Y CIUDADANOS LEGITIMADOS EN EL TRABAJO ASOCIADO

Como venimos diciendo hace tiempo, tal vez sea hora de poner cada cosa en su lugar, de dar a cada uno su valor, de asumir cada uno su responsabilidad.
Por ello al ver los primeros resultados auspiciosos  fruto de ese compromiso en  la Provincia de Buenos Aires abogamos a seguir construyendo y fomentando esa relación positiva y beneficiosa entre estado y ciudadanos.
De acuerdo a los datos vertidos en la nota de Clarín   a través de la concientización, la prevención, el control y la sanción en materia vial, se ha logrado reducir el 21% de los accidentes viales en las rutas de la Costa Atlántica en el último verano, a pesar de un incremento del 20% en el flujo vehicular.
Creemos que hay que seguir desarrollando estas  tareas en conjunto, de las cuales participamos activamente haciendo hincapié en el trabajo en equipo y  sumando dos áreas sustantivas:
La naturalidad en que se debe vivir en los espacios peatonalizados, que no son otros que espacios de convivencia en donde si bien no está vedado el acceso de vehículos, sin embargo estos no deberían ser  los que dominan, sino que debe prevalecer el peatón.
Y la recolección y estadística de los datos de siniestralidad que son los que permitirán plantear correcciones de rumbo presente y futuro, y  plantear el modelo  como punto de partida para otras experiencias.


Equipo Interdisciplinario
Fundación Aprender



viernes, 25 de junio de 2010

LA PROBATION, UN BENEFICIO QUE GENERA POLÉMICAS


Hablar  de la polis en movimiento, es  hablar la conducción, entendida como actividad socialHablar de la polis en movimiento, es  hablar la conducción, entendida como actividad social.
Visto de este modo aparecen las representaciones simbólicas sociales, el contexto se construye y así vamos verificando malestares y satisfacciones generadas por el establecimiento y cumplimiento de normas.
Nos adentramos entonces en un terreno complicado, el que deviene de la cultura cívica vial.
Si cambiamos de perspectiva e intentamos ver el escenario socio- económico no podemos eludir en muchos casos el alto índice de incobrabilidad de  multas, que sumado a los costes de la notificación de las infracciones, la instalación de radares y las campañas de seguridad vial realizadas, dan como resultado un saldo económico negativo respecto al incremento de siniestralidad.
En todo este contexto es imposible no hablar del  pago voluntario, lo que nos genera la siguiente controversia: debe ser tomado como un mecanismo de extinción de la acción? o  “un modo de finalización del proceso”. Abogamos por el segundo.
Y la diferencia radica en que la extinción de la acción se asemeja a la probation materia excluida de todos los regímenes de faltas del país, por no ser admitida en la esencia del procedimiento de faltas la posibilidad de condena condicional, aquello que constituye la probation.
El pago voluntario opera como sanción firme, derivada del beneficio del ciudadano de evitarse los inconvenientes que acarrea el juzgamiento, generando una sanción y un antecedente, o eventualmente, el descuento de puntos.
En la probation la extinción de la acción opera como que la causa nunca ha existido, es decir, no quedan rastros de la sanción, que ni siquiera llega a configurarse. En consecuencia, esta modalidad afecta también al sistema registral de antecedentes de tránsito dado que no contribuye a expresar a través de los antecedentes la realidad vial de la ciudad.
Parece lógico, sugerir que se realice un cambio de paradigma en la conceptualización del Pago Voluntario, al que debemos entender no como un beneficio a favor del infractor, sino como medio alternativo de finalización de la causa, asumiendo su responsabilidad y generando economía procesal y de medios técnicos y humanos. La única diferencia que se podría trazar es que todas las faltas debieran admitir el pago voluntario, y que aquellas consideradas leves o inocuas pudieran no arrojar antecedentes o descuento de puntos. 



La defensa del ex presidente de Lapa, Gustavo Deutsch, pidió el beneficio de la "probation". 

miércoles, 26 de mayo de 2010

PENSAR EN SEGURIDAD VIAL: EDUCAR Y CONCIENTIZAR

                                                                                                               
Cuando pensamos en Seguridad Vial es inevitable que  nos surjan interrogantes como los siguientes:

 ¿Cuánto cuesta no tener seguridad vial?

 ¿Cómo afecta esta situación a la calidad de vida del  ciudadano?

 ¿Quiénes deberían ser los encargados de impartir los cursos para obtener una licencia de conducir?

 ¿Cuando el conductor se sube al auto se transforma?


Eso ya se había planteado hace siglos, y prueba de ello es que el 30% de los accidentes que  por ejemplo ocurrieron en España en los siglos XV y XVI se debieron a esa violencia.




 Y por supuesto que no  hay dudas de que deberían ser  profesores de formación vial debidamente calificados, es decir profesores titulados y reconocidos por la administración pública quienes impartan los cursos previos para obtener la licencia de conducir.

Todos estos interrogantes a los que nos enfrentamos como sociedad tienen inevitablemente un núcleo:

La educación y la concientización vial.

Desde la Fundación  Aprender participamos activamente en la construcción de la identidad vial de la ciudadanía, planteándonos objetivos presentes y futuros.

¿Y cómo lo hacemos? A través de la sinergia que podemos lograr interactuando en conjunto con otras asociaciones que también trabajan para mejorar la calidad de vida y el desarrollo sustentable de la seguridad vial.

El último 21 de mayo estuvimos en Gualeguaychú representados por el Ingeniero Juan Emilio Rodríguez Perrotat, quien dio una charla en el marco  del lanzamiento de la "Campaña Nacional Estrellas Amarillas" organizada por la Municipalidad de Gualeyguachú  A.CI.VER.JUS – Asoc. Civil por Verdad y Justicia y la Red Nacional Familiares de Víctimas de Tránsito.



La Charla  que se desarrolló en la Catedral San José giró en torno al lema:
 “Los Jóvenes también son protagonistas”

En estos casos la presencia de autoridades como el Presidente municipal,  Concejales y Legisladores que acompañan al resto de la comunidad representada por la Dirección de Tránsito de Gualeyguachú,  Fuerzas de Seguridad, Bomberos Voluntarios, alumnos del nivel secundario, Instituciones educativas y sociales validaron y dieron impulso a las prácticas en pos de la  Seguridad vial.


Es como tirar una piedra al lago… la onda se hace cada vez más amplia y sus efectos se expanden lentamente. En ese camino vamos….


Equipo Interdisciplinario
Fundación Aprender





martes, 25 de mayo de 2010

Flickr

This is a test post from flickr, a fancy photo sharing thing.

miércoles, 19 de mayo de 2010

SEGURIDAD VIAL ACTIVA Y PASIVA

¿QUE ES  LA SEGURIDAD VIAL ACTIVA O PRIMARIA?


Es el conjunto de elementos, sistemas o conceptos de diseño incorporados en el vehículo, que le confieren un correcto comportamiento en la marcha y entre los que destacaremos: Ruedas (conjunto de llanta y neumático), dirección, suspensión, frenos, sistemas de control de tracción, sistemas electrónicos de estabilidad, alumbrado, limpiaparabrisas, retrovisores térmicos y deshielo rápido del parabrisas.

 ¿Y LA SEGURIDAD VIAL PASIVA O SECUNDARIA?

Está compuesta por los elementos que reducen al mínimo los daños que se pueden producir cuando el accidente es inevitable.

  • Los cinturones de seguridad


Imprescindibles para cualquier viajero, básicos para la seguridad en caso de impacto, cuentan con un dispositivo que bloquea el mecanismo en caso de sufrir una fuerte desaceleración. Evitan que la persona salga despedida.

  • BESAFE: Un cinturón que protege dos vidas


Besafe es un revolucionario cinturón de seguridad creado para las embarazadas a partir del segundo mes de gestación. El cinturón habitual, en caso de accidente, ejerce una presión muy fuerte sobre la placenta y el feto, pudiendo provocar graves problemas durante el embarazo al futuro bebé. Sin embargo, con el sistema Be Safe la banda pélvica se desplaza hacia la parte inferior de la tripa por lo que la presión del cinturón se transmite a la pelvis. Este producto mejora la seguridad y la comodidad de las futuras mamás a la vez que las protege durante el embarazo. Cabe señalar que desde el 2006, el uso del cinturón de seguridad es obligatorio para las embarazadas.

  • Los Airbags


Son unas bolsas que, mediante un sistema pirotécnico, se inflan en fracciones de segundo cuando el coche choca con un objeto sólido a una velocidad considerable. Su objetivo es impedir que los ocupantes se golpeen directamente con alguna parte del vehículo. Actualmente existen las bolsas frontales, laterales, tipo cortina (para la cabeza) e incluso para las rodillas.

  • Chasis y Carrocería


En ambos existen zonas que absorben la energía en caso de un impacto. Si es un choque frontal, acomoda el motor para que no se introduzca en el habitáculo.


  • Lunas


El compuesto del cristal parabrisas está preparado para que, en caso de accidente, no salten astillas que puedan dañar a los pasajeros del vehículo. Las ventanillas laterales son más débiles y se pueden romper. Es la salida más cómoda si en caso de vuelco las puertas se quedan bloqueadas.

  • Reposacabezas


Son los elementos fundamentales en la protección de la persona frente al latigazo cervical, siempre que se ajusten a la altura de la persona que vaya sentada.

Equipo Interdisciplinario
Fundación Aprender


jueves, 13 de mayo de 2010

LA APARICIÓN DEL AUTOMÓVIL Y LA SEGURIDAD VIAL




En el contexto en el que nos situamos, cuando nos enfrentamos a las realidades virtuales y empíricas de hoy, observamos cada vez más, que todo automóvil que sale de  las fábricas actuales cuenta con la mayoría de los elementos de seguridad descubiertos hasta el momento.

Aparecen diferentes modelos de seguridad de distintas marcas de vehículos.

La necesidad de asumir tales medidas por parte de los fabricantes, hacerlas asequibles e introducirlas está directamente vinculada a variables situacionales que se ven mucho más acentuadas de acuerdo a la porción del planeta en que nos ubiquemos.
Pero esa demanda popular de seguridad ha ido por detrás de la única demanda social planteada al automóvil: “que cumpla cada vez mejor su papel”, es decir que permita desplazar mejor personas o cosas a cualquier lugar en el menor tiempo y precio posible.

Por lo tanto los fabricantes se vieron envueltos en una puja por lograr un aumento de aumento de velocidad, lo cual una vez conseguido obligó a los gobiernos a plantearse estrategias, vinculadas a la investigación e implementación de una serie de medidas viales.

Si analizamos la evolución de los automóviles, desde la perspectiva de la seguridad comprobaremos que primero la atención se centró en el vehículo, luego en las calles y autopistas  y por último el factor humano, el conductor.

En las primeras décadas del siglo 20, las estrategias se basaron en un modelo teórico llamado “propensión al accidente”, este modelo fue defendido entre otros por Munstenberg (1914), Mira (1920) y Tramm (1921).

La propuesta  considera que la seguridad de un conductor está determinada por su nivel de habilidades psicofísicas en relación con las demandas del entorno. Una especie de interrelación aptitud – entorno que no dejaba lugar a nada que esté vinculado a lo emocional-

En  1939 comienzan las criticas a este modelo y su cuestionamiento da lugar a partir de la década del ‘50 a objeciones que van pasando progresivamente el énfasis en las cuestiones aptitudinales a las actitudinales.

En la actualidad decimos que “el ambiente ha de ser tenido en cuenta si pretendemos explicar el comportamiento” ( Fernández- Ballesteros, 1987 p18).

Hoy por hoy sabemos que seguridad vial es = concientización y prevención +seguridad vial activa y primaria+ normativa +infraestructura vial

Y quienes son los responsables de llevar a delante esta fórmula? Sin duda

Las empresas, a través de su responsabilidad Social empresarial, las Ong’s y el Sector Público.

Lic. Ivonne Delgado

Equipo Interdisciplinario 

Fundación Aprender 

miércoles, 28 de abril de 2010

PARA REFLEXIONAR ...

Las comunidades continúan en su devenir hacia el futuro, e inevitablemente nos vemos enfrentados a una dialéctica en la retórica que me hace volver a reflexionar sobre un hecho ocurrido en el pasado reciente.

En primer lugar quiero destacar que no pretendo bajo ningún aspecto emitir juicio sobre los hechos ocurridos en marzo pasado en la localidad de Baradero, sino por el contrario trazar algunas líneas de razonamiento para  los ciudadanos que habitamos este país, para quienes intentamos día a día aportar algún granito de arena a mejorar la inseguridad vial y para aquellos funcionarios que tienen la responsabilidad de hacer cumplir las normas que, nosotros los ciudadanos, decidimos a través de nuestros legisladores establecer como “reglas de juego” para movernos y ocupar ordenadamente el espacio común que llamamos “vía pública”.

Es preciso señalar que todos aspiramos a que la ley sea justa y que se aplique y cumpla en todos los ámbitos públicos, privados e individuales. En este contexto me permito recordar que existen normativas como la Ley Nacional N°24449 que establece los kilómetros por hora de velocidad para circular de acuerdo a las cilindradas de la motocicleta, las edades mínimas para conducir, clases de licencias, requisitos para circular ,velocidad precautoria, velocidad máxima, y de “cursos de capacitación· para los funcionarios a cargo de la aplicación de la ley.

El 20 de marzo el Diario Clarín escribía sobre el caso:

“Ella tenía dos hermanos; él, cinco. Los amigos eran el cable a tierra. La moto, su devoción. La madre se la regaló a principios de este año y el 19 de mayo, cuando cumpliera los 17, le prometieron cambiarla. Iba a la escuela con ella y la utilizaba para salir con amigos o transportar a Giuliana, aunque sus padres tenían por costumbre darle el dinero para que regresara en remis. Ayer fue diferente.

Todos juran que no cometía excesos al manejar, que jamás viajaba rápido. Pero reconocen que no acostumbraba a utilizar casco. Por eso, ni Giuliana ni Miguel lo llevaban puesto cuando chocaron” (“Eran novios y se conocían desde que tenían 12 años”.

Frente a esto creo caben algunas reflexiones:

¿Queremos verdaderamente los ciudadanos cumplir con la ley y que TODOS la cumplan?

¿Somos coherentes entre lo que exigimos y lo que individualmente estamos cumpliendo con el ordenamiento comunitario establecido a través de las leyes?

¿Queremos una sociedad ordenada, en paz y respetuosa del bien de los demás?

¿Cómo evitar la impunidad del que sabe que “si se escapa” a un control “no pasa nada” y que de esta manera puede burlarse de aquellos que están para controlar el orden público y el respeto a las normas?

¿La violencia es el camino adecuado tanto para el control como para la demanda de justicia? ¿Es incumpliendo normas – como la destrucción de bienes públicos- la forma de lograr que se cumplan las normas?

¿Presentamos las distintas situaciones que ocurren diariamente en su justa medida o solo podemos ver “las imágenes” que se venden mediáticamente?

Tal vez es hora de sincerarnos y decidir qué comunidad queremos. Tal vez sea hora de poner cada cosa en su lugar, de dar a cada uno su valor, de asumir cada uno su responsabilidad, de demandar lo que también estemos dispuestos a cumplir, de hacernos responsable de tener un Estado serio y formado profesionalmente para el desempeño de las funciones que todos queremos que cumplan y al que también respetemos cuando cumplan debidamente con ese rol.

Juan Emilio Rodríguez Perrotat
Equipo Interdisciplinario
Fundación Aprender